Fuego en los labios, en los ojos, en la piel, su tacto quemaba, pero no más que su mirada, atrapaba, mucho más que la miel.
No sonreía no lloraba, su rostro crispado de un expresión extraña estaba ahí, como tallada en piedra, sin ser capáz de hablarle, por el miedo que produjo en mí, me dí la vuelta.
Frío en los labios, en los ojos, en la piel, su tacto congelaba, pero no más que su mirada siniestra, me alejaba, como el olor a muerte.
No lloraba, no reía, su rostro,con una expresion irreconocible, me mantenia firme en mi posición, por alguna extraña razón Ella se volteó.
Intente alcanzarla, pero sus cabellos de hielo me apagaron.
Intente volver hacia Él, pero su aliento de fuego me derretió.
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